Ruta del Canal de Castilla

Alar del Rey, “Cuna del Canal de Castilla”. El Canal de Castilla nace o inicia el Km. Cero de su andadura en esta localidad, tomando su caudal del río Pisuerga, en el lugar conocido como la Veguilla. Muy cerca de aquí, nos encontramos con la primera retención (Puente de la Coneja), la Dársena, los Almacenes del Barrio del Canal y las antiguas mazmorras. Alar del Rey, al ser un núcleo urbano surgido al amparo del canal (siglo XIX) mantiene una traza urbana modernista, sin grandes edificios señeros, no ocurriendo lo mismo con su entorno: Iglesia Parroquial de San Juan (Nogales de Pisuerga), Monasterios de Santa María de Mave y de San Andrés de Arroyo, Pórtico de la Iglesia de Rebolledo de la Torre.

Barrio de San Vicente. Tomamos el camino de sirga (la parva de la ría) del margen derecho del Canal y a dos Km. Llegamos a la primera esclusa en Barrio de San Vicente, en la que podemos ver las ruinas de una antigua central eléctrica.

San Quirce de Riopisuerga. Seguimos caminando y a la altura de esta localidad burgalesa, que se fusionó a Alar del Rey en 1973, encontramos la segunda esclusa, tras caminar un Km. más vemos la tercera esclusa, de planta ovalada, como las anteriores y al llegar a la cuarta esclusa, podremos visitar una central eléctrica restaurada. Podemos ver la Iglesia parroquial dedicada a San Miguel y la Ermita del Santo Cristo, ambas de fábrica románica.

Herrera de Pisuerga. Seguimos el recorrido hasta la 5ª y 6ª esclusa y nos acercamos hasta la Presa de San Andrés, donde visitaremos el Centro de Interpretación del Canal de Castilla. Desde la 4ª esclusa podemos desviarnos hasta el núcleo urbano y ver bodegas medievales, la iglesia parroquial del siglo XVI y casonas blasonadas del XVII.

Rutas Románico

En esta zona del norte palentino podemos disfrutar de varios ejemplos del arte románico rural de calidad, para ello, y gracias a la envidiable localización geográfica de Alar del Rey como puerta del “País del Románico”, podemos partir por varias rutas para redescubrir edificaciones con un estilo singular, personal y castellano, que nos traslada a épocas medievales y nos envuelve de misterio y tradición.

Desde Alar del Rey destacamos dos rutas

El Románico a Orillas del Pisuerga

San Quirce de Riopisuerga. Desde Alar del Rey tomamos una carretera local que nos conduce a la cercana población de San Quirce de Riopisuerga. Este templo cercano a Alar del Rey, dedicado a San Miguel, conserva algunos restos románicos como varios muros, el hastial occidental y la portada con cinco arquivoltas y cuidados capiteles. También encontramos restos románicos en la ermita del santo Cristo.

Nogales de Pisuerga. Volviendo sobre nuestros pasos hasta Alar salimos a la N-611 para a menos de 1 Km. en dirección norte desviarnos por una local a la derecha, hasta Nogales de Pisuerga. La iglesia parroquial, aunque con alteraciones, conserva las trazas románicas. Es un templo de una sola nave rematada en ábside semicircular con un interesante cimborrio con cúpula semiesférica. Interesa igualmente el relieve de canecillos.

Becerril del Carpio. Seis Km. más adelante se encuentra Becerril del Carpio organizado en tres barrios. Junto a la carretera se encuentra Puebla de San Vicente; de aquí tomamos una local hacia los dos restantes. Llegados a una bifurcación, a la derecha encontramos el Barrio de San Pedro y a la izquierda el de Santa María

Puebla de San Vicente..El templo parroquial presenta una sola nave rematada en ábside semicircular todo ello con trazas y formas románicas.

Barrio de Santa María. La estructura del templo es románica destacando la espadaña rematada en doble cuerpo de troneras. En el interior se conserva la cubierta abovedada, arcos fajones y capiteles.

Barrio de San Pedro. El templo parroquial solo conserva de la época románica la espadaña y una portada con capiteles historiados. En la misma hay una inscripción que reza ” ERA MCCC FIZO” (año 1268). La pila bautismal románica tiene base cuadrada y cenefa sogueada.

Santa María de Mave. Nada más abandonar la población de Becerril del Carpio – Puebla de San Vicente tomamos una desviación a mano derecha hasta el Monasterio de Santa María de Mave. La iglesia del antiguo monasterio benedictino es un templo de tres naves, planta basilical, con crucero, significado por el habitual cimborrio con cúpula semiesférica y rematada en triple ábside semicircular. Una inscripción en la fachada occidental interior nos recuerda que se construyó en 1208.

Pozancos. Siguiendo la derrota de la carretera local que nos llevó al monasterio durante 5 Km. llegamos a Pozancos. La iglesia parroquial del Salvador nos brinda un templo de una sola ave rematada en cabecera semicircular con portada abierta al muro meridional. Se conserva también una torre románica y una pila bautismal.

Valdegama. Volvemos sobre nuestros pasos hasta Mave, desde donde tomamos una carretera local a mano derecha que, sin cruzar el río Pisuerga, nos llevará a Valdegama, 6 Km. más adelante.La iglesia parroquial de Santa María es un templo de una sola nave rematada en ábside semicircular. La espadaña está adosada al hastial occidental, e su parte meridional.

Olleros de Pisuerga. De vuelta por la misma ruta a la N-611, llegamos a la población de Olleros de Pisuerga. La iglesia parroquial dedicada a los santos Justo y Pastor es un edificio rupestre de tradición hispánica que en época románica acabó por convertirse en una estructura basilical de dos naves rematadas en tres ábsides semicirculares.

Lomilla de Aguilar. Siguiendo la ruta hacia el norte nos desviamos hacia la izquierda por una carretera local que nos conduce hasta la población de Lomilla de Aguilar.La Iglesia parroquial de San Esteban es una construcción de una sola nave rematada en ábside semicircular.

Después de aquí podemos regresar a Alar y atrevernos con la Ruta del Románico por la Ojeda o cualquier otra distinta dentro de la variedad que se plantean desde la Cuna del Canal de Castilla

El Románico por la Ojeda

Prádanos de Ojeda. Desde Alar del Rey nos dirigimos a Prádanos de Ojeda. La Iglesia Parroquial de San Cristóbal nos ofrece restos en forma de capiteles del antiguo templo románico, destacando la figura de Sansón desquijarrando al león y otros de temática vegetal muy cercanos al mundo de Santa Eufemia de Cozuelos.

San Andés de Arroyo. Retomamos el camino al encuentro del monasterio cisterciense de San Andrés de Arroyo enclavado en un austero y riguroso vellecillo. En el se intercalan los elementos tardorrománicos con las formas y construcciones góticas.

Santibáñez de Ecla. La Iglesia parroquial de San Juan Bautista es un templo de una sola nave rematada en cabecera recta y portada abierta al mediodía. Interesa igualmente la espadaña, exenta y prolongación hacia el sur del muro occidental que consta del doble cuerpo sin el remate en piñón. Por una inscripción, colocada en el exterior del ábside, sabemos que el autor de la obra fue “Pero Perez del Becerril” en el año 1319.

Olmos de Ojeda. La iglesia parroquial de San Miguel conserva algunas trazas y restos románicos.

Santa Eufemia de Cozuelos en Olmos de Ojeda. Nos referimos a la antigua iglesia monacal. Es un templo con tres ábsides semicirculares y crucero significado con cimborrio cubierto con cúpula semiesférica. Hay una sola nave con bóvedas más tardías. Se conservan algunos capiteles que pudieran haber formado parte de un claustro.

Montoto de Ojeda. La iglesia parroquial de San Esteban es un templo de una sola nave rematada en cabecera semicircular. A los pies, levantada sobre el hastial, encontramos la correspondiente espadaña y, practicada en el mismo muro, se encuentra igualmente la portada. El ábside es uno de los elementos más significados y bellos de este conjunto románico.

Perazancas. La ermita de San Pelayo de Perazancas eEs un edificio de una sola nave rematada en ábside semicircular de épocas diferentes: el ábside con formas claras del primer románico y el resto mucho más tardío. Interesantes son las pinturas murales de la cabecera, obra ya de la segunda mitad del siglo XII, de la mejor escuela castellana.

Otro templo es la iglesia parroquial de la Asunción. Edificio de una sola nave rematada en ábside semicircular. Debemos destacar dentro del conjunto la calidad de la portada por la que probable escenificación de los ancianos del Apocalipsis, aunque solo hay dieciséis. La pila bautismal se ornamenta con un duro zig-zag.

Cubillo de Ojeda. La iglesia parroquial es un edificio de una sola nave rematada en ábside semicircular. Destacamos algunos de los canecillos de su tejaroz. Nos parece una obra de la segunda mitad del siglo XII.

Dehesa de Montejo. El templo románico de San Pelayo se conserva en una gran parte y nos brinda la espadaña levantada a los pies rematada en el habitual doble cuerpo de troneras.

Amayuelas de Ojeda. La iglesia parroquial nos brinda una espadaña y el templo que conserva el ábside románico.

Pisón de Ojeda. La iglesia parroquial es un templo de una sola nave con cubierta de bóveda de medio cañón apuntado articulada por los correspondientes arcos fajones, portada abierta al muro meridional y espadaña elevada sobre el hastial occidental. El conjunto se remata en ábside semicircular apeado sobre el correspondiente podio, sin articulación alguna y ventana central.

Vega de Bur. La iglesia parroquial nos brinda una cuidada espadaña de trazas muy populares. En el cementerio, reutilizada, encontramos una portada de nobles trazas. Es una obra que muy bien podemos datar ya en la segunda mitad del siglo XII. Parece que debió pertenecer a la iglesia de San Tirso.

Quintanatello de Ojeda. La iglesia parroquial es un templo de una sola nave con espadaña de doble cuerpo a los pies y portada abierta al medio día con interesantes elementos iconográficos como una crucifixión, un grifo y diferente temática vegetal.
De lo que fuera la antigua ermita poco se puede ver pero su portada se encuentra en el claustro de la catedral de Palencia.

Payo de Ojeda. La iglesia parroquial de las santas Justa y Rufina nos brinda una cuidada pila bautismal de complejo desarrollo iconográfico.

Micieces de Ojeda. El único resto románico es la ermita de San Lorenzo de formas muy populares.

Villavega de Micieces. La iglesia parroquial de San Martín es un templo de una sola nave con espadaña levantada sobre el muro occidental que se remata en cabecera recta. Destacamos junto a su estructura la cuidada ventana del muro oriental.

Dehesa de Romanos. Seguimos camino por la C-627 donde tomamos una carretera a mano izquierda que nos lleva a esta población.
La iglesia parroquial de Santa Eugenia, en el barrio de abajo, es una construcción de una sola nave rematada en ábside recto y espadaña de doble cuerpo levantada sobre el muro occidental. Nos interesan especialmente los capiteles del arco triunfal de grifos pareados, afrontados, opuestos y rampantes de notable composición y Sansón luchando y desquijarando a al león.

San Pedro de Moarves. La iglesia parroquial de una sola nave y ábside recto, de factura bastante moderna, únicamente nos brinda algunos canecillos en el muro meridional y esbelta espadaña de doble cuerpo de troneras levantada sobre el hastial occidental.

Moarves de Ojeda. La iglesia de San Juan es un templo de una sola nave rematada en cabecera recta. Los muros son de piedra sillería y la cubierta de armazón de madera excepto en el ábside abovedado con crucería estrellada cercana a los combados del siglo XVI. Destacan la portada, friso y las dos ventanas colocadas en el muro al mediodía. Nuestra visita finaliza con la pila bautismal.
Es interesante también la ermita de la Virgen de la Encina.

Después de aquí podemos regresar a Alar y atrevernos con la Ruta del Románico por la a orillas del Pisuerga o cualquier otra distinta dentro de la variedad que se plantean desde la Cuna del Canal de Castilla.

Ruta de la Peña Amaya

En el noroeste de la provincia de Burgos y justo en la zona en donde se establece el contacto entre la Cordillera Cantábrica y la Cuenca Sedimentaria del Duero se localiza la comarca de Las Loras. Un original relieve a base de largas y estrechas estructuras rocosas conocidas como loras, caracteriza el abrupto paisaje de la región. Sobre todas las demás y como un inmenso navío varado entre trigales de la llanura destaca la Peña Amaya. Aunque parezca increíble sus solitarios y casi olvidados peñascos constituyen uno de los enclaves más señalados dentro de la arqueología y la historia del norte de la Península Ibérica.
El recorrido se inicia en Alar del Rey para adentrarnos en tierras burgalesas por la carretera que por Rebolledillo de la Orden, Cuevas de Amaya, Salazar de Amaya y Sotresgudo.

Desde Sotresgudo nos desviamos a la izquierda hasta Amaya, pueblo que tomó el nombre de la antigua ciudad situada en lo alto de la peña. Una pista de tierra (para no alterar a las numerosas aves rapaces que anidan en los caniles rocosos lo mejor es ascender andando) permite llegar comodamente a la entrada del antiguo poblado. La ocupación humana de Amaya se inicia con la Edad del Bronce; posteriormente fue una importante ciudad de la Cantabria prerromana que acabó siendo conquistada por las legiones de Roma. Con el paso de los siglos se convirtió en capital de no de los ducados visigodos. No acabaría ahí su fecunda historia, ya que durante toda la reconquista fue un disputado baluarte entre musulmanes y cristianos. De todo este pasado glorioso solo quedan unos pocos testimonios arqueológicos.

Una histórica ciudad. Justo al final de la pista de tierra que asciende desde el pueblo y en un área de 1.200 x 200 metros pueden reconocerse la huellas de un importante núcleo de población que abarca como hemos dicho desde la Edad del Bronce hasta los tiempos medievales. Un camino permite atravesar unos amontonamientos de piedras que recuerdan estructuras de casas y calles antiguas. También se reconocen los restos de varias murallas concéntricas que protegían aquellos lugares en donde los enriscados peñascos no eran suficientes.

Es muy probable que el visitante descubra en la soledad de la peña presencia de un curioso y entrañable personaje que responde al nombre de “Joselón”. Guarda de Peña Amaya, nadie mejor que él para guiarnos por estos intrincados lugares. No hay que dejar de visitar la gran mole caliza conocida como El Castillo, verdadera acrópolis natural en la que resistieron los habitantes de Amaya los numerosos sitios de su disputada ciudad. Son los propios historiadores romanos los que narran el asedio al que fue sometida la antigua ciudad cántabra de Amaya por las tropas mandadas por el mismísimo emperador Augusto. Desaparecida la autoridad romana, los cántabros volvieron a vivir en un régimen de autogobierno hasta el 574 después de Cristo, año en que el rey visigodo Leovigildo entrando en Cantabria dio muerte a sus jefes y ocupó su capital, Amaya. No acabarían aquí las disputas por la posesión de esta estratégica ciudad, ya que en el 711, una columna musulmana bajo el mando de Tarik (ese mismo año había comenzado la invasión de la Península) llega hasta Amaya y la ocupa. Tendrían que pasar 150 años para que los cristianos reconquistasen definitivamente Amaya. Así en el 860, Rodrigo, el primer conde de Castilla pobló de nuevo la ciudad. El avance de la reconquista terminó con su legendario pasado.

La vuelta a la Peña. Tras admirar el extraordinario paisaje que se domina desde los mas de 1.300 metros de Peña Amaya, hay que descender y continuar el recorrido que, por Villamartín de Villadiego, se dirige a la búsqueda de Humada.

Dominado este pueblo y todo el valle del río Odra aparece el farallón de la Ulaña, en su cima se han localizado varios castros amurallados de la Edad del Hierro.
Saliendo de Humada por la carretera que conduce al cercano Valdelucio se puede ascender hasta lo alto de un portillo desde el que se contempla una espectacular panorámica del conjunto de la comarca de las Loras. Con un poco de atención son fáciles de localizar las principales estructuras de éste original relieve de sinclinales colgados: Peña Amaya, Barriolucio, Carrascal, Tuerces, Humada, Rebolledo, Albacastro, Villela, Cuevas y la Pinza. Todo este conjunto de escarpadas y desnudas formaciones rocosas conforma un auténtico paraíso para las rapaces.

Desde Humada el periplo prosigue por Fuenteodra, Rebolledo de Traspeña, Valtierra de Albacastro y el abandonado Albacastro, que todavía conserva los restos expoliados de una iglesia románica. Todos estos pueblos comparten una arquitectura popular en la que se mezclan el empleo de la abundante piedra con la utilización de entramados de madera rellenos de adobe y ladrillo.

En Rebolledo de la Torre, además de la gran bella galería románica de España, uno de los pocos restos de la época que aparece firmado por su autor (Juan de Piasca – 1186), se encuentra la torre que da nombre al pueblo. Perteneciente a la familia de los Lasso de la Vega y construido entre finales del siglo XIII y principios del XIV, este castillo consta de una torre desmochada y de una cerca exterior poligonal rodeada de un foso.

(Guía Inédita de Burgos – Itinerarios por la provincia. Autor: Enrique Rivero).

Ruta del Carbón de Cok

Una de las mercancías transportadas por las barcazas que partían de la Dársena de Alar del Rey era el Carbón de Cok. Proveniente de las Minas de los valles de la Montaña palentina se transportaba hasta Alar en carros tirados por mulas a lo largo de los hermosos parajes de esta parte del norte palentino. El Carbón de Cok era fundamental tanto para el uso doméstico como para las fundiciones y ferrerías, y era transportado hasta las Dársenas de Palencia y Valladolid. Con la llegada del Ferrocarril de Isabel II pudo llevarse también hasta Santander

Tramo 1. Desde San Felices de Castillería hasta rueda de Pisuerga. 280 minutos / 14.000 metros.

Desde San Felices bajamos a cruzar el río por el puente. Allí tomamos el camino que hacia el Sur bordea los prados hasta introducirse en el bosque, en subida hacia la sierra. El camino se halla perdido a tramos aunque se puede seguir bien su traza hasta el collado en el Alto Sierra. A poco de bajar por la vertiente sur el sendero va estando más claro hasta encontrarse definitivamente, a 1º minutos del alto) con la pista que nos baja hasta las eras de Vergaño. Desde esta población bajamos por la carretera algo menos de un kilómetro y la dejamos para tomar el segundo camino a nuestra izquierda, que se adentra en el bosque para salir más adelante en unos prados tras una cerca que hay que cruzar. Al otro lado de estos pastos, a 300 metros en la dirección que traemos se halla una pista que tomaremos a la izquierda y luego a la derecha y que nos conduce hasta la población de Vallespinoso de Cervera pasando junto al cementerio. En Vallespinoso y desde la plaza de la fuente, arranca una pista que seguiremos siempre en dirección sur sin abandonarla nunca en ningún cruce hasta llegar a la carretera de Aguilar-Cervera, que cruzaremos de frente, siguiendo un camino que nos lleva hasta la plaza e iglesia de Rueda de Pisuerga.

Tramo 2. Desde Rueda de Pisuerga hasta Cozuelos de Ojeda. 380 minutos / 21.000 metros

Desde la iglesia de Rueda bajar a la chopera hasta la orilla del río, cruzando un vado del arroyo de Mudá, que desemboca allí mismo. Continuamos por la pista que arranca allí hasta la altura de Barcenilla, donde la dejamos para cruzar la pasarela y entrar en Barcenilla, tras cruzar otra pasarela del cuérnago de un molino. Junto a la fragua y potro, giramos a la derecha y luego a la izquierda para tomar el camino que cruza la vía del tren, tomando después la primera desviación a la izquierda. En el primer cruce, a la altura de un puente bajo las vías, giramos a la izquierda y poco más adelante a la derecha para pasar el Portillo, estrechamiento entre las rocas. Pasando éste, seguiremos el camino de frente, sin tomar ninguna desviación, hasta donde el camino muere en el borde del bosque, junto a una puerta de cercado., que cruzamos y nos desviamos a la izquierda por una zona de prados desde donde a pocos metros y a nuestra derecha se inicia un camino que ya no dejaremos hasta llegar al alto del collado, tras cruzar a media ladera todo el bosque. Desde el alto bajamos a tomar la pista que baja hasta el collado inmediatamente anterior al monte de la Ruya, donde está enclavado un generador eólico, hacia donde nos dirigiremos, pasando por debajo de éste. El camino nos conduce hasta un cruce de caminos. Hacia la izquierda baja hasta Barrio de Santa María. Nosotros continuamos por el que sale de frente en la misma dirección que traíamos. Subiremos hasta un alto desde donde en otro cruce de caminos tomaremos el de frente (por la izquierda llegaríamos a Foldada). El camino nos conduce hasta Vallespinoso de Aguilar, donde llegaremos junto a la ermita. Saliendo del pueblo por la carretera vieja, en una curva sale un camino a nuestra derecha que tomaremos en dirección Sur. Este camino, paralelo a la carretera, de la que va separado y en medio de tierras de labor, no lo abandonaremos en ningún cruce hasta llegar a la población de Cozuelos de Ojeda

Tramo 3. Desde Cozuelos de Ojeda hasta Alar del Rey. 270 minutos / 12.500 metros

Desde Cozuelos de Ojeda tomaremos, hacia el sur y a la izquierda de la carretera, el camino que nos lleva hasta Villaescusa de Ecla, población a la que accederemos después de atravesar un espectacular paso estrecho entre las peñas, donde se localiza un puente en mal estado de origen probablemente romano. Desde Villaescusa tomamos a la salida del pueblo y a nuestra izquierda el camino hacia Santibáñez de Ecla (muy cerca, a dos kilómetros, está el monasterio de
San Andrés de Arroyo).Llegaremos por la parte alta de la población, que cruzaremos y a la altura de las viejas escuelas arranca el camino que nos conducirá hasta Prádanos de Ojeda. Saldremos de Prádanos cruzando la carretera para tomar una pista que paralela a ésta y tras subir un repecho nos baja directamente hasta Alar del Rey, población en la que finaliza la ruta justo en la dársena del canal donde se cargaba el carbón de Cok.

Los Caminos Rurales

Es fácil hallar parajes espléndidos para recorrer despacio. A lo largo de cada recorrido vamos acompañados por la presencia del Canal o del Pisuerga, pudiendo adentrarnos en la ribera, observando la vegetación acuática, la arbustiva, majuelo, escaramujos, y el bosque de la galería con la presencia de especies como sauces, alisos, olmos y chopos.

En cuanto a la fauna nos centraremos en la importancia que tiene el mundo de las aves, contando con 162 especies diferentes. Las más importantes son las acuáticas como ánade real, fochas, zampullines, garzas, martinetes. Las rapaces están representadas en por el aguilucho lagunero. En cuanto a aves insectívoras y forestales hay varias especies como herrerillos, carboneros junto al martín pescador o las lavanderas.

Encontramos también diferentes especies de peces (trucha, barbo, carpa), anfibios, reptiles (salamandra común, tritón jaspeado, culebra bastarda) y mamíferos (ratas, garduñas, comadrejas, zorros, jabalís, corzos, lobos).